Solo el comienzo
Empaca tus cosas que casi es hora de partir, despídete de una vez por todas de tus comodidades, de la computadora y de tu cama porque te espera una semana bastante especial, una semana de sacrificios y de sueños, de convivencia con la naturaleza, de convivencia en general, de mirar asombrado lugares maravillosos, de caminar cansado, de sentir hambre, frió y miedo. De sudor en la frente y en los ojos, tierra, piedras, pero ante todo satisfacción. Una semana para mostrarte a ti mismo y a los demás que eres fuerte y que eres capaz de hacer cosas que nunca pensaste hacer.Son casi las ocho de la noche y es momento de abordar el camión que va a llevarte al comienzo de la aventura, al punto de partida donde vas a dejar todo atrás por un tiempo, el punto donde tu mente será tu mejor aliado y los amigos y familiares van a ayudarte con todo eso.
Miras el reloj, son las nueve y todo avanza normalmente, hace unos momentos viste asomarse la luna por encima del entarimado del trailer donde viajas, el frió empieza a calarte a pesar de la chamarra y la música llega apenas confusa con todo el aire que se te estrella en la cara. Las diez y media, el camión detiene su marcha y es tiempo de empezar, estiras las piernas, abres los ojos y terminas con calma la pequeña cena que han traído Revisas la lampara, todo esta en orden, reúnes a los que irán contigo y das los primeros pasos en la oscuridad, frente a ti está el camino, se extiende a lo lejos y se pierde debajo de la sombra de muchos arboles. Sabes perfectamente a donde va a llevarte ese camino, pero aun ahora que has empezado a recorrerlo no puedes estar seguro de lograrlo, uno nunca sabe que tipo de cosas pueden ocurrir en un camino como aquel que en algunas partes es custodiado por cruces, recuerdos de personas que murieron en otro tiempo buscando lo mismo que tú. La mayoría de esas cruces datan de años lejanos, de tiempos donde la comunicación no era tan buena como ahora, aun así, no puedes confiarte. Revisas cada lugar donde vas a apoyar tu pie, la luna llena le da a la noche una claridad impresionante, pero aun así no puedes confiar de las sombras que esconden piedras o pendientes, así que vigilas uno a uno tus pasos y a través de la conversación con los compañeros intentas ponerte al tanto de lo que ha pasado en el último año.Camino hacía los sueños

La primera parada es junto a una gasolinera perdida en medio la sierra, el primer lugar donde te alejas de la carretera para internarte de verdad en las montañas. El pequeño pueblo que hay frente a ella se llama La Estanzuela y solo recuerdas pasos efímeros por él ya que nunca te has detenido a verlo con atención, solo pasas pensando en el lugar donde tu cabeza descansara esa noche. En el cielo las estrellas brillan con una magnifica claridad y las canciones de la noche se escuchan a coro, tratando de hacer más llevaderas aquellas primeras cuestas empinadas que te quitan el aliento a cada paso. Usas tu lampara como herramienta para observar los tenebrosos árboles de ramas secas que bordean el camino y pones atención a cada uno de los sonidos que la noche trae hasta ti. Son casi las tres de la mañana cuando miras de frente el campamento, ha llegado el momento de descansar aunque no por mucho tiempo ya que hay que aprovechar la mañana fresca para caminar sin sentir el calor asfixiante de la región. Echas una ultima mirada a las estrellas antes de perderte en un sueño ligero del que despiertas de vez en cuando mirando el reloj esperando la hora en que habrás de partir una vez más.

 

Amanece temprano

La claridad del día que apenas comienza te despierta a eso de las 6 y veinte minutos, solo has dormido poco más de tres horas sin embargo te sientes con ánimos para empezar el nuevo día, el dolor en las piernas es apenas perceptible y sabes que solo va a durar mientras empieces a caminar. Empiezas por el camino de tierra colorada, después de la subida del día anterior ahora queda empezar a descender, bajar por angostas veredas bordeadas por árboles que llevan ahí demasiados años. Recuerdas cada uno de los pliegues del camino, los lugares donde las piedras son filosas o donde la tierra esta demasiado suelta. El alambrado del basurero que se aparece a mitad del camino, las piedras grandes con los nombres grabados a fuerza de aerosol y observas a lo lejos como una montaña es abrazada por la espesa niebla matutina y miras como unas cuantas nubes se alzan a lo lejos sin representar una amenaza para el sol que se despierta. Respiras hondo y te sientes como en casa, recorres con la vista el camino y evocas memorias de otro tiempo cuando en el horizonte las torres de una iglesia a la que nunca has entrado te recuerdan que estas muy cerca de Mixtlan el siguiente punto en tu recorrido.

 

El primer Desayuno

El sol empieza a subir cuando al llegar a Mixtlan añoras los desayunos de cada año. Ahora frente a ti un camino recto y parejo justo a un costado de la carretera te invita a seguir y seguir sin cansarte, solo recordando y platicando con los compañeros que son los mismos de cada año, son tu familia escogida, los primos que solo Dios sabe como, pero siempre están ahí Uno de ellos, tu sobrino, nuevo en estas caminatas empieza a caminar difícilmente con su pie derecho, la primer lesión se asoma y lo acompañas recomendándole seguir un paso tranquilo pero sin detenerse, ya que eso sería muy malo para su pie que podría entumirse y presentar dolor. Al final de ese camino esta el desayuno, a las afueras de un pueblito de muy pocas casas que se llama Santa Rita.

 

Cumpleaños en Atenguillo

Sacas el celular de la bolsa para ver la hora y sin querer ves también la fecha, es 18 de marzo, cumpleaños de uno de los compañeros de viaje, adelante se encuentra un pueblo, el único más o menos grande que se atraviesa en tu camino. Todos estos años el ha estado ahí, algunas veces alcanzándolos ya en el camino por cuestiones de trabajo, otras veces ha llegado solo al destino en aumovil o autobús, pero nunca se ha quedado en casa y ha sido desde niño tu mejor amigo, quien conoce muchas cosas de ti, así que no te puedes quedar sin celebrar, recorres el angosto camino pensando en que para la siguiente parada tiene que haber algún tipo de festejo. El sol del mediodía cae a plomo sobre sus espaldas, la botella de agua llenada en el ultimo río comienza a terminarse cuando una banqueta ya dentro de Atenguillo les ofrece la oportunidad de reponer las fuerzas perdidas durante la caminata. Al llegar a la plaza del pueblo en el lugar donde cada año acostumbran descansar, vas hacía la tienda y regresas con seis cervezas, es tiempo de la primer cerveza del camino, y claro, es tiempo de brindar y celebrar porque no siempre se tiene la oportunidad de celebrar un cumpleaños de una manera tan especial.

 

El Viento en la cima

Después del descanso y la cerveza es tiempo de reanudar la marcha, pasar por un puente en la última parte alcanzable del río e internarse de nuevo para pasar dos cerros no muy grandes pero de cuestas empinadas que tan malos recuerdos te traen. Es inevitable recordar que dos veces tu camino se interrumpió ahí en años anteriores cuando aun no tenías la experiencia necesaria para terminar todo el camino, pero esta vez la desgracia no llega, al menos para ti, aunque eso si, tienes que detenerte y auxiliar a una señora compañera de camino que se siente muy mal. Tal vez sea el recuerdo de las cruces y de tragedias pasadas lo que hace a la señora ponerse tan nerviosa, entre todos tus compañeros y tu improvisan una camilla, realizas una llamada para que lleven una camioneta al punto donde la vereda se vuelve camino ancho y entre todos salvan la situación, pero no por ello se sienten héroes, simplemente hicieron lo que tenían que hacer. La comida es en un lugar llamado El crucero de guayabos donde el viento no deja de soplar fuertemente y te impide descansar lo necesario para la siguiente aventura que en palabras de mucha gente es la parte más difícil de todo el camino.

 

El Espinazo del Diablo

Tienes que caminar algo así como una hora para llegar al siguiente punto, un pequeño conjunto de negocios conocido como Guayabos. Para acceder a él hay que subir y bajar por algunas veredas empinadas y después disfrutas de una caminata sobre suelo plano con unas vistas maravillosas. Después el verdadero reto esta frente a ti. El Espinazo del Diablo es conocido con ese nombre ya que esta formado por la sucesión de tres cerros. El primero de ellos sin un nombre conocido apenas se eleva pasando Guayabos y ofrece inmediatamente un camino de bajada rodeado de espectaculares vistas. El segundo cerro, conocido como el de la Penitencia es un poco más alto y con caminos de piedras un tanto lisas y veredas difíciles, es conocido con ese nombre ya que en algunos puntos es necesario apoyarse con las rodillas y tomar las piedras que se encuentran arriba, es en realidad un camino difícil de seguir. Después de intensas subidas se vislumbra un terreno plano y después el descenso hasta el pie del siguiente cerro, el más grande de todos, conocido por algunos como el espinazo del diablo y por otros como el cerro de la campana. Notaste los problemas desde que empezaste a subir el segundo cerro, las piernas no te estaban respondiendo bien y te faltaba el aliento durante las empinadas subidas. Tus compañeros lo notaron enseguida y caminaron a tu lado dándote ánimos y empujándote a seguir. Pasaste como en una visión frente a la pequeña capilla que se encuentra a la mitad del segundo cerro, descansaste un poco contemplando las imágenes dentro de la capilla y emprendiste un viaje que en esta ovación se prolongo durante mucho más tiempo debido a que no te sentías tan bien.

 

Oscuridad en lo más alto

Para ti aquellas montañas con la cima del mundo, ya que es lo más cercano al cielo que has estado en tu vida(al menos con los pies en la tierra pues cuando volaste estuviste mucho más cerca) pero esta vez la visión se ve ensombrecida por tu estado de salud y por la noche que se extiende a tu alrededor, la luna, tan clara en la noche anterior ahora no puede asomarse detrás de las altas montañas. Al llegar al lugar donde cada año se reúnen para beber durante un buen rato, justo en la cima de aquella montaña te das cuenta de que esta vez el grupo es un poco más reducido, al menos faltan dos de los que no habían faltado nunca, pensando aun en ellos te tomas un jugo de naranja y observas el reloj, son casi las ocho de la noche y se supone que ya deberías estar a la mitad de la bajada, las cosas empiezan a mejorar, los mareos se han ido y una repentina fuerza se apodera de tu cuerpo, es momento de seguir y de cumplir con el objetivo, lo peor se ha ido.

 

Canciones en la oscuridad

Uno de tus compañeros empieza a entonar una canción como para animar la noche que se extiende oscura a su alrededor, le sigues un hilito de voz y todos voltean a verte, se alegran de verte tan repuesto y aprietan el paso, en el campamento podrían preocuparse si no los ven aparecer detrás de los últimos, este año les han pedido caminar siempre detrás del ultimo grupo por si alguna emergencia se presenta y aunque la emergencia se les ha presentado a ustedes nadie se dio cuenta. Después de mucho caminar se detienen en un puesto a la orilla del camino para comprar pan y canela caliente, de alguna manera aquello les da animo y después de un ligero descanso emprenden de nuevo el camino para llegar casi a las diez de la noche a Las Cruces el lugar donde el campamento los espera para descansar. Al llegar ahí casi te olvidas de cenar, buscas tu lugar en el piso y te tiendes a dormir, de vez en cuando despiertas y miras las estrellas brillando en el cielo, el frió es demasiado fuerte, pero solo piensas en el momento de emprender de nuevo el camino a la mañana siguiente.

 

Un Desayuno lejano

Te despiertas a los primeros murmullos de los otros compañeros de travesía, la luz del día aun no asoma, pero al mirar la hora sabes que es importante aprovechar antes de que el sol se muestre firme en el cielo completamente despejado. Una taza de café ayuda a calmar el frió que sientes y empiezas a caminar en pequeños círculos para eliminar el ligero dolor de las piernas después de las horas de reposo. Empiezas la marcha justo detrás del ultimo grupo en partir, ahora solo son tres, uno de los compañeros no ha podido continuar, lamentas la perdida pero sabes que es lo mejor para él, no es recomendable que camine con el dolor en el tobillo. Después de unos pocos pasos se pierden en la espesura de un bosque tupido de arboles, alrededor de la vereda el suelo esta completamente cubierto con hojas secas, esta vez al parecer no ha habido ningún incendio anterior a tu llegada, pues todo se ve tranquilo sin rastros de troncos quemados. Sales del bosque solo para cruzar la carretera e internarte de nuevo en él, ahora después de un tiempo menor la carretera aparece ante tus ojos y con ella llega el primer pueblo del día. Solo unos minutos sentado y una mirada rápida a las pocas casas de ladrillo con tejados de lamina. Entras en un camino recto y más o menos plano, a lo lejos se observa otro pueblo pero cada que caminas parece irse alejando, todo esta tranquilo, el sol ha empezado a levantarse pero aun no es amenaza, la sed no se hace presente y las piernas responden de maravilla. En menos de lo que piensas te ves atravesando un puente de cemento sobre un río ancho. A los pocos minutos el pueblo que parecía alejarse esta frente a ti, apenas una docena de casas y muchos corrales llenos de animales, el camino te lleva de nuevo a un costado de la carretera donde hay que recorrer un buen tramo de esta para llegar por fin al desayuno, un desayuno que tu cuerpo te pedía ya a gritos.

 

La ultima parada

Después del desayuno y sin descansar mucho para evitar que las piernas pudieran entumirse reanudas tu marcha bajo un sol ardiente, el viento alcanza a refrescar y el camino sigue siendo plano y casi recto, sin muchas vueltas, a lo lejos se observan las faldas de las montañas, las inmensas llanuras que en esta época del año descansan de la siembra. Luego de un buen rato caminando llegas a un punto en el que hay que descender hacía un río de aguas blancas. En el río mucha gente moja sus pies, se refresca, tu y tus compañeros aprovechan la sombra de un tejaban para tomar una cerveza y recuperar fuerza, el sol esta en lo más alto, es pasado el mediodía y aun falta un buen trecho por recorrer. Caminas lento, siempre manteniendo a la vista los últimos grupos de compañeros, de vez en cuando intercambian palabras con ellos, la mayor parte del tiempo comparten bromas entre ustedes, se empujan, tiran piedras al río y recuerdan pasos similares en otros años. Una iglesia un pequeño pueblo y una pequeña loma que hay que atravesar, después de eso, tierra colorada, camino cubierto por una espesa capa de polvo, un bosque de pinos, el puesto móvil de la cruz roja y allá, más adelante, después de unos dos kilómetros el lugar de la comida, la ultima parada antes del destino final, llegas, te tiendes en el piso y estiras las piedras, estas muy cerca de conseguirlo y apenas sientes el cansancio, una sonrisa ilumina tu rostro mientras en tus oídos una canción que tenías ganas de escuchar suena a todo volumen, dentro de pocas horas habrás cumplido tu reto.

 

Destino en el horizonte

Despiertas después de un ligero sueño de más o menos media hora, recibes con alegría el plato de comida y lo terminas sentado en el suelo, tratando de descansar el mayor tiempo posible, son casi las cinco de la tarde cuando abandonas el lugar, caminas cerca de la carretera y después te internas en una vereda angosta para la ultima subida del viaje. Las piernas responden bien, sienten que es el ultimo esfuerzo verdaderamente importante y que después de ese pequeño tramo todo sera descanso. Terminas de subir y al fondo, después de un pequeño tramo de carretera hay un mirador, La Cruz de Romero es el nombre del lugar y desde ahí puede verse en el horizonte Talpa el pueblo-ciudad destino de tus vacaciones cada año, el final del reto, el lugar al que en poco tiempo llegaras.

 

El final del reto

Ahora solo queda descender por un camino ancho que después de cierto tiempo da vueltas cerradas hacía el otro lado, ahora solo queda el recuerdo de la vereda angosta llena de piedras y saltos inesperados, han hecho un buen trabajo con ese camino y es muy seguro, además de cómodo para descender ya que no esta tan inclinado y los resbalones pueden evitarse fácilmente. Llegas a donde muchos arboles hacen una bella sombra junto a un arroyo pero esta vez no te detienes, estas muy cerca y el clima es excelente, el sol ha descendido y la claridad de la tarde te permite ver bien. Poco tiempo después estas en el arco de piedra que anuncia tu entrada en Talpa, el ultimo tramo por la calle principal, la plaza llena de gente y la entrada al tempo son recuerdos confusos, el cansancio parecía al fin haberte vencido, pero ya no era importante, habías llegado cumpliendo con tu reto y lo que pasara después iba a ser solo diversión.

 

Los días en Talpa

Cabe decir que los días en Talpa se pasan volando, el sol entra temprano en el campamento y te despierta, sales a tomar un café frente al arroyo que sigue estando ahí tal como lo recuerdas, siempre igual, algunas veces con menos agua, pero siguen ahí tu voz, las piedras que alguna vez pisaste divertido, ahora solo observas desde lejos los niños que se bañan en él. Después de un breve tiempo de espera el desayuno esta listo, vas con tus primos a recorrer el pueblo, a sentarse en la plaza a la sombra de los arboles, a visitar las calles que siempre han visitado, recuerdan travesuras anteriores, todo es felicidad. Regresas al campamento para comer, después de la comida descansas un rato, en verdad te hacía falta descansar después de lo vivido durante el camino, por la noche una visita obligada a la plaza, después algunas cervezas o una botella de tequila, ahora todo es celebración.

 

El Regreso

El sábado despiertas mucho más temprano, recoges tus cosas, el campamento empieza a caer, una a una las casas de campaña son dobladas y guardadas, ahora solo la nostalgia invade los rostros, pero se oculta tras la sonrisa de los días vividos, una ultima visita al templo y la plaza, compras algunos dulces para llevar a casa, miras por ultima vez el lugar donde estuviste lleno de felicidad. Subes al auto en el que vas a regresar, arranca, observas las calles, las personas que apenas llegan, las largas filas de gente en el arco de la entrada. Recorres con la vista las orillas de la carretera, buscando o adivinando todos y cada uno de los puntos donde te detuviste a descansar o comer. Piensas que de alguna manera tu alma se ha quedado ligada a ese camino y durante el regreso vas recogiendo trocitos de ti mismo, pero también dejando promesas de volver. Cuando llegas al punto donde el camino comenzó cierras los ojos y duermes, ya no hay mucho que ver en las llanuras que se extienden antes de llegar a casa. Abre los ojos, frente a ti esta de nuevo tu rutina, tu pesadilla que ahora no parece ser tan mala, estas de nuevo en casa, pero desde ahora sabes que al menos tres veces cada mes soñaras con ese camino, hasta que el próximo año desciendas de un camión y enfiles tus pasos con una lampara y el corazón encendidos.

 


9 Responses to “Talpa”


  1. marzo 29, 2008 a las 2:57 pm

    wow, que buena travesía, y lo lograste de eso se trata amigo, recordarlo y vivir lo🙂, muy bueno, iré a ver las fotos🙂

  2. 2 Houdini
    septiembre 7, 2008 a las 1:27 pm

    Excelente relato amigo. Yo tambien voy a Talpa cada año y tu historia no pierde detalle alguno.

  3. 3 Djork
    enero 28, 2009 a las 11:40 am

    Saliste de Puerto Vallarta? o de donde?
    X cual camino te fuiste?

  4. 4 t.manuel
    marzo 6, 2009 a las 11:14 pm

    HOLA MANUEL
    SABES Q YO TAMBIEN VOY CADA AÑO A TALPA
    Y LA VERDAD Q TU HISTORIA
    ES MUY BUENA,
    LA VERDAD M DEJAST CON UN NUDO
    EN LA GARGANTA, NUNCA PENSE Q ALGUIEN DE MI PUEBLO
    FUERA TAN CHINGON PARA ESCRIBIR TODO TAN CLARO.
    YO VIVO POR EL CASINO LA FUENTE,, Y POR ULTIMO
    T DECEO LO MEJOR EN TU NUEVO VIAJE SUERT.

  5. abril 1, 2009 a las 4:33 pm

    checate esta pagina esta chingona hasta puedes chatear we http://www.publitesistan.nig

  6. 6 Rafael Uribe Morfín
    abril 11, 2009 a las 6:14 pm

    Animo peregrino, buen relato y buena experiencia.

  7. 7 El Peregrino
    julio 24, 2009 a las 3:21 pm

    Muy buena tu historia, pero nunca mencionaste a la “Chaparrita”

  8. 8 ricardo
    octubre 23, 2009 a las 5:50 pm

    la verdad yo ya he vivido todo esto y la verdad es una
    experiencia que es unica
    y se siente muy bonito
    llegar como tambien
    ir en su camino
    veces pasas cosas que te dejan remalcadas
    toda tu vida en el camino y es muy bonito esto
    pero bueno tu al igual que yo somos peregrinos
    y amino peregrino

  9. 9 maty
    enero 18, 2011 a las 6:22 pm

    Hola me gustaria que me dijeras por favor cuando es la caminata este an/o 2011.
    talvez decida ir este an/o yo resido en california pero soy de Jalisco.
    espero tu contestacion


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