Archivar para la categoria 'Literatura propia'

12
May

Chance

Miro hacía atras, todo el camino hecho
lo que pudo ser y lo que fue mi oportunidad de comenzar de nuevo.
Attaque 77 Chance

El sol ha venido a ocultarse tras de una nube, a los pocos minutos un ejercito de ellas ha venido a cubrirlo todo, el día esta un poco oscuro, los escasos rayos de luz le dan a la visión un tono irreal. En los audifonos sigue sonando aquella canción que los últimos días no me deja en paz, se me mete a la cabeza y no hay manera de sacarla, la misma canción que últimamente me ha empujado a hacer muchas cosas. De pronto como si los hubiera llamado muchos recuerdos se vienen a mi mente, el análisis de mi vida de nueva cuenta, las cosas que fueron y las que nunca pudieron ser, las oportunidades que la vida me dio para empezar de nuevo.

Nunca tome ninguna de esas oportunidades hasta ahora, prefería vivir amarrado a los recuerdos que no me dejaban seguir. No quise nunca traicionar la memoria de aquellas personas que fueron importantes en mi vida y que ya no estaban, así como se habían ido parecía que habían decidido quedarse en forma de recuerdos para torturarme. Pero siempre hubo alguien ahí a mi lado, una chica que nunca se fue, que me ofreció su amistad y que en el fondo estaba enamorada de mi, pero yo nunca me dí cuenta de ello, estaba tan ocupado en mis propias conquistas, en mis amores posibles e imposibles que no había sido capaz de leer en sus ojos que de alguna manera pedían auxilio tratando de ganarse mi cariño.

Fue después de una de tantas decepciones cuando supe que si ella seguía ahí no era por una simple amistad sino por algo mucho más complejo. Aun así me costo mucho trabajo decidirme, pero ahora estoy plenamente convencido de que esta es mi verdadera oportunidad de comenzar de nuevo, que ella no va a dejarme ni me va a causar desilusiones, hoy lo demás francamente no importa.

Levanto mis ojos, sin darme cuenta pues veía fijamente el suelo ella ha estado no se cuanto tiempo de pie junto a mi, intento cederle el asiento pero ella solo me mira, le devuelvo la mirada viéndola fijamente a los ojos, mirando mi reflejo en sus oscuras pupilas y entonces ella sonríe con su sonrisa mágica que arregla todo y el mundo de nueva cuenta es un lugar maravilloso. Me repito de nueva cuenta, en voz alta para que no haya dudas… Mi chance es hoy.

Historia basada en la canción.

28
Abr

Oscuridad

Era una de esas noches sin luna ni estrellas, el calor sofocante hacía resbalar a cada paso gotas de sudor que limpiaba cada cierto tiempo con el reverso de la mano. Al doblar la esquina, sentadas en un pequeño batiente de piedra una chica y su hermanita aguardaban mirando hacía la calle apenas iluminada por las lamparas a medio funcionar. Me froté los ojos para asegurarme de que aquello no fuera un sueño, el calor me había sacado de la cama quince minutos antes y me había lanzado a caminar por las calles sin un rumbo fijo casi a las dos de la mañana.

Era sumamente extraño encontrar gente a esa hora en la calle, pero más extraño aun era encontrar a dos mujeres solas, sentadas sin hablar, como esperando algo o alguien. Al principio no supe que pensar y pase de largo, pero no había caminado ni cien metros cuando volví mis ojos y supe que me estaban mirando, la curiosidad ante todo me hizo regresar y plantarme frente a ellas.

- Que hacen aquí a esta hora
- Estamos esperando a nuestros padres, fuimos a una fiesta y quedaron de pasar por nosotros a las doce, pero no han llegado.

Con la débil luz de la lampara pude darme cuenta de que la más grande de ellas era casi de mi edad, aunque sus facciones se veían un poco más jóvenes, y eso si, muy preocupadas por su situación. Me ofrecí para hacerles compañía mientras sus padres llegaban.

- No es necesario que lo hagas, debes tener mucho sueño, estoy segura de que mis padres no tardaran en llegar.
- No podía dormir, por eso salí a la calle, así que puedo esperar aquí un tiempo.

Le preste mi teléfono celular para que pudiera comunicarse e investigar lo que estaba pasando, marcó y esperó un  tiempo, nadie parecía contestar del otro lado de la linea, colgó y marcó otro numero, entonces su cara hizo una mueca de desaprobación y su rostro envejeció de pronto con la noticia.

Me preguntó si podía llevar a su hermanita a mi casa para acostarla a dormir, la acompañé, la niña estaba tan cansada que no fue difícil lograr que se durmiera sin pedir tantas explicaciones, cuando cerramos la puerta me dijo la noticia que había recibido.

- Papá esta muy enfermo, mi madre esta sola en el hospital cuidándolo, no pudo comunicarse con nosotras y somos lo único que tiene, acompañame a verlos
- ¿Y tu hermana?
- Dormirá toda la noche, tenemos tiempo de volver

Subimos al primer taxi que encontramos y fuimos hasta el hospital, mientras esperábamos sentados por noticias ella tomó mi mano, se acercó a mi cara y me besó. Su padre murió a los pocos días, estuve ahí como parte de la familia hasta el final, creo que no fue la mejor manera de conocer a esa chica, pero después de todo pudo haber sido la única forma de encontrarnos.

Dedicado a mi primo que se enamoró en el funeral de su padre

Nota: esta historia no es real

21
Abr

Historia romántica sin romanticismo

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Hace unas dos semanas, el miércoles después de ver parpados azules iba rumbo al camión pensando en ese tipo de amores, en el amor para no sentirse solo, el aprender a querer a alguien solo para no estar sin nadie.

Me subí al camión y fui a sentarme en la ultima fila de asientos, hasta atrás, a la vuelta en la avenida Alcalde se subió una chica más o menos guapa, no mucho, solo lo suficiente para voltear a verla una, dos veces y después desviar la mirada hacía otro lado pensando en que nada de lo que pudiera cruzarme por la cabeza podría valer la pena. La chica vino a sentarse justo a un lado de mi, el camión no estaba tan lleno por lo que me pareció extraño que lo hiciera, sin embargo no le di demasiada importancia y regresé mi mirada hacía la calle que avanzaba rápida a los costados del camión.

Ella saco un libro de Juan Rulfo y se puso a leer y entonces como que aquel primer atractivo se intensifico un poco y a los dos minutos ya planeaba yo mil y una historias acerca de como debía iniciar la platica y de los probables caminos que esta había de seguir. Pero mientras hacía todos estos planes la chica pareció cansarse del libro y cerró los ojos, al poco tiempo cabeceaba peligrosamente, amenazando con quebrarse el cuello a cada nuevo movimiento brusco que el camión efectuaba a su paso por las avenidas de la ciudad, en una de esas, cuando el movimiento vino hacía mi lado decidí tomar su cabeza y recargarla en mi hombro para que no fuera a lastimarse. Y empece a pensar en lo romántica que debía parecer la escena, la chica dormida, con su mochila en las piernas y yo sin moverme, velando su sueño, volteando de vez en cuando a ver su cara, poniendo en el mp3 canciones románticas que amenizaran el momento, todo se veía tan bien que hubiera querido que alguien en ese momento tomara una fotografía para guardarla para siempre, y al despertar la chica pudiera sentir lo mismo que yo había imaginado.

Íbamos casi llegando a mi casa y tenía que bajarme, la chica, estaba profundamente dormida y parecía sin intenciones de despertar pronto, así que para no molestarla tome su cabeza entre mis manos, la enderece lo mejor que pude y me puse de pie para bajar, entonces ella despertó y al parecer no supo comprender lo que había pasado, porque me lanzo una mirada tan llena de rencor que definitivamente me congelo donde estaba y derrumbo todas aquellas esperanzas ficticias que se habían formado en mi cabeza. En el reproductor ahora sonaba una canción violenta, estaba enojado al momento de tocar el timbre y pensando que solo yo podía escucharme dije sin darme cuenta

  • Lastima, acabas de arruinar una bonita historia de amor

Pero parece que todos se dieron cuenta porque voltearon a verme al momento en que descendía los escalones, todavía mirando hacía ella que ahora había cambiado la mirada de odio por unos ojos llenos de preguntas, es impensable como a veces se puede arruinar el amor de esa manera.

06
Abr

Fantasmas: El regreso

Más de una vez dijiste que ya no te importaba, que después de tantos años y de un inesperado cambio de nombre ya no ibas a pensar tanto en ella y solo iba a ser un recuerdo de esos que se quedan callados en el fondo del baúl sin salir a la superficie a molestar. Era lo que creías.

Ibas como todos los días junto a tu compañero de la universidad calificando a las chicas que abordaban el autobús, habían elegido como siempre el mejor lugar, del lado de la puerta para no perderse ningún detalle, sabías que en esa colonia que atravesaban nada bueno podía abordar, asi que distrajiste tu mente en cualquier otra cosa hasta que fuiste interrumpido.

  • Mira nada más lo que se acaba de subir, esta muy bien

Levantaste los ojos y cuando te diste cuenta de quien era guardaste un silencio que nadie pudo interrumpir, algo dentro de ti se estaba quebrando.

  • Ya pues, si quieres te la dejo

  • Es que no entiendes

No podía entender, el no sabía quien era, en teoría la conocía, muchas veces le habías contado tu historia con aquella cuyo nombre prometiste no volver a decir en publico ni escribir de nuevo, solo le dijiste el nombre una vez más, pronunciaste las cinco letras y el entendió todo y trato de animarte, pero nada podía lograrlo, estabas renegando de tu suerte, renegando de todo, estabas enojado porque te habías prometido que no te iba a volver a hacer daño y sin embargo sentías que aquello no tenía porque estarte pasando.

Trataste de reponerte, la habías visto muchas veces con su novio, feliz y nunca te habías sentido así, posiblemente esta vez era el lugar donde los habías visto subir al camión lo que te hizo ponerte como loco. Pasaste el resto de la tarde encerrado, oyendo boleros y recordando viejos tiempos hasta que el dolor parecía haber salido de ti.

Pero al día siguiente cuando estabas mucho más tranquilo, contemplabas una linda joven que se había sentado junto a ti y que de vez en cuando volteaba a mirarte, tu también volteabas a mirarla y esperabas cualquier indicio para iniciar una conversación, era una buena oportunidad, pero de pronto el camión se detuvo y aquella pareja que tanto daño te había hecho ver, estaba de nuevo en el autobús, dejaste de voltear a mirar a la joven que iba junto a ti, cerraste los ojos, subiste el volumen de la música y cuando abrías los ojos solo mirabas la sucesión de casas que corrían a tu derecha, como en un sueño triste. Al bajar del camión un golpe sordo en la primer pared te devolvió a la realidad, habías bajado y ellos habían seguido su camino, así es, tu vida también tenia que seguir su propio camino. Sentiste como si su felicidad te doliera o te hiciera enojar.

Y ahora sabes que tienes que volver a pensar las cosas, detenerte y lograr que de nueva cuenta se salga de tu cabeza y de tu vida, porque si ya lo habías conseguido no debe ser tan difícil, la sangre en los nudillos te regreso a la realidad, en tus oídos Eyddie Gorme cantaba “nosotros”

31
mar

Problemas de comunicacion

Cuando niño ningún problema de comunicación me aquejaba, al menos mientras hablaba con mis abuelos maternos que vivían en casa y eran como parte de ella, nunca sentí que en algún momento las palabras me faltaran o que no podía iniciar con una conversación que pudiera durar. Pero había un pequeño problema, y es que en mi mundo solo ellos dos habitaban, mi madre y la gran mayoría de mis hermanos vivían tan ocupados que poco volteaban a mirar al pedazo de humano que se desplazaba feliz entre las dos habitaciones contiguas donde los abuelos pasaban lo que les quedaba de vida.

Mi abuela vivía en el cuarto de mis padres, era ahí donde pasaba la mayor parte del día, con una ventana que daba a la calle, pero que poco nos interesaba pues nuestro mundo estaba ahí, en ese cuarto. Justo después del desayuno recibía puntuales los dos pesos que hacían la felicidad, el dinero justo para comprar una cajetilla de cigarros para mi abuela y cruzar la calle para rentar en el videoclub de enfrente una película mexicana de Cantinflas, La india Maria, Capulina o de los Hermanos Almada. Entonces la verdadera diversión empezaba cuando en la recién estrenada videocasetera las películas avanzaban entre risas y emociones. Después veíamos cualquier cosa en la televisión, parándome de la cama cada cierto tiempo para cambiar el canal. Cuando las ganas de ir al baño se apoderaban de mi, era tiempo de recurrir a la otra persona existente en el mundo, mi abuelo, que vivía en el cuarto de los hombres, es decir, donde todos mis hermanos excepto yo dormían apretados en una litera y una cama con mi abuelo siempre ahí Hablábamos un poco, me preguntaba por las cosas que había en la calle y se ponía de pie para acompañarme por el pasillo hasta llegar al baño donde se quedaba sosteniendo la puerta. Me daba miedo el patio de mi casa, tan lleno de plantas, tierra y animales y tan grande que solía pensar que alguna cosa maligna habitaba más allá de los limites de la cocina. Pero con mi abuelo no había nada que temer, cualquier cosa que habitara el patio se asustaría con su sola presencia de señor respetable. Muchas veces quiso convencerme de ir al patio para ver que no había nada malo, pero nunca lo logró, cuando se trataba de jugar prefería esperar a que viniera mi prima a casa y me llevara con sus hijos en su patio chico de cemento cubierto por los trabajos pendientes de la herrería de su esposo. Regresaba a casa casi por la noche, para acompañar a mi abuela durante su ultimo café y cigarro del día, antes de que se acostara en su cama para ella sola y yo subiera entonces a la cama de mis padres a dormir en medio de ambos.

Tenía cuatro años y muy poco conocimiento del mundo cuando mi abuelo murió una mañana de domingo de hace unos dieciocho años, creo que no fue tan difícil para mi verlo metido en una caja de metal, después de todo no comprendía bien lo que estaba pasando. Lo difícil fue después de algunos días intentar salir al baño, a mi abuela le costaba tanto trabajo caminar que no podía obligarla a acompañarme, así que salía corriendo para cruzar el pasillo y me aferraba con una mano a la puerta. Cualquier cosa que intentara venir del patio no podría pasar con la puerta cerrada y aunque me esperara afuera no sería capaz de alcanzarme una vez que echara a correr hacía el cuarto paterno. Algunos meses después murió mi abuela y lo que era en ese entonces mi mundo, termino por venirse abajo, me había quedado solo en un mundo que me atemorizaba demasiado.

A partir de entonces enfrento serios problemas de comunicación y aun ahora después de tantos años cuando salgo al baño por las noches, evito en la medida de lo posible dirigir la mirada hacía el patio cubierto de sombras y tal vez ya no sea el miedo antiguo a algo malvado que pueda habitar ahí, ahora se que mis abuelos cuidan del patio, lo que me da pena es que puedan ver en que me he convertido.

10
mar

Irreconocible

¿Es justo que sigas pensando en ella? ¿Es justo que sigas sin cantar esa canción que te gusta tanto solo porque un día le prometiste que no se la volverías a cantar a nadie más.

Ella nunca prometió nada, estuvo exenta de cosas que después pudieran causarle dolor y sin embargo fuiste tu quien decidió llevar en la conciencia todas y cada una de las palabras y promesas que harían de aquella relación algo memorable. Después de todo, solías pensar, que lo tuyo tenía un nombre y dicho nombre era “suerte” si no era suerte aquello ¿como explicaban entonces que tu, el tipo en que nadie se fijaba era ahora novio de una de las chicas más bonitas de la escuela? muchas personas con malas intenciones se acercaron a ti para decirte que ella solo andaba contigo por conveniencia, no podían explicar con ningún otro argumento que la chava más fresa y popular del grupo anduviera con el nerd a quien media escuela odiaba en secreto y la otra mitad lo odiaba a los cuatro vientos. Dejaste de hablarle a varios de tus amigos por aquellas platicas en las que sin medir las consecuencias mencionaban las ocasiones en que la habían visto besar a otros tipos. Nunca te atreviste a preguntar ¿para que destrozar así la magia? “El amor es ciego pero los vecinos no”, habías repetido esa frase muchas veces a tus compañeros a los que alguna vez les pusieron los cuernos, pero ahora que tal vez aplicaba contigo ya no te sentías de acuerdo con ella. Y dices tal vez pues nunca pudiste comprobar ninguna de las acusaciones, así estuvo mejor. De pronto un día, cuando nadie lo esperaba fuiste tu quien la dejaste, no por lo que los demás decían, no porque te sintieras mal, lo hiciste por alguien de quien pensaste estabas más enamorado, de una chica que durante años te había amado en secreto y con la que nadie se sorprendió al verlos juntos.

Pasaron los años y a pesar de no tener muchas noticias acerca de ella, seguiste fiel a tus promesas y guardaste como algo especial el amor que sentiste por ella y que creíste ella también sintió por ti. Cada que de pronto se cruzaba en los oídos aquella canción de la promesa, guardabas silencio y ni siquiera movías los labios, solo escuchabas atento, recordando los momentos que tan atrás se habían quedado.

Pero ayer, cuando menos lo esperabas caminabas con la mirada baja y al levantar los ojos la viste justo frente a ti, pusiste tu mejor sonrisa esperando encontrar lo mismo por respuesta, pero nada, su cara impasible se detuvo solo unos instantes de ti y pareció no reconocerte ¿que tanto puedes haber cambiado en cinco años? no creo que lo suficiente para que alguien que se supone era especial para ti no te hubiera reconocido, dijiste su nombre una, dos, tres veces pero su cara no se volvió para mirarte. Confundido te retiraste y ahora no sabes que pensar, porque aquel amor que durante mucho tiempo pensaste había sido correspondido y lo guardaste en una partes especial de tu corazón, hoy no es sino un incierto recuerdo y el nacimiento de cientos de dudas que en su tiempo no te atreviste si quiera a pensar que podrían haber sido ciertas.

03
mar

Las aves en el cielo

Hace unas semanas escribía en este espacio de los lunes acerca de mi vieja superstición de no guardar fotografía alguna de mis novias o de las chavas que me gustan. Pues han de saber que nunca he sido una persona supersticiosa, incluso solo tengo dos supersticiones que no me dejan nunca. La otra se refiere a la manera como las aves vuelan por el cielo.

Hace muchos años vi por primera vez la película “La Hora Bruja” en el canal 7 de Guadalajara y fue una película que cambio mi visión de las cosas en muchos sentidos y que me dejo una ansiedad por volverla a ver que aun ahora conservo y que no quiero perderla por ningún motivo. En esa película se hacía referencia a muchas cosas de las superstición popular, pero sobre todo a una que nunca antes había escuchado, aquella de observar todos los días el vuelo de los pájaros en el cielo. Si una parvada de pájaros vuelan de derecha a izquierda entonces algo anda mal y las cosas no van a salir como uno las planea. Y en este punto hay muchas personas que me han dicho que todo depende del lado donde estés mirando a esos pájaros, que si te volteas las cosas van a ir bien, pero están equivocados, si te volteas nunca vas a verlos, a menos de que hayas estado con la cara hacía arriba y ellos hayan pasado justo por encima de ti, de alguna otra manera sería imposible voltearte para observar a los pájaros volando en la otra dirección, hacía donde todo podría ir bien.

Los pájaros se equivocan, de eso no hay ni la menor duda y no hay que sugestionarse con nada, se me quedo la costumbre aunque nunca le hago mucho caso, solo cuando me conviene, hace poco cuando operaron a mi mamá, durante la noche que me quede a cuidarla en el hospital me asome a la media noche a una pequeña ventana al final del pasillo que daba un sentido irreal a la estancia ahí y vi una media docena de pájaros extraviados en medio de la noche, volaban ordenados de izquierda a derecha buscando un lugar donde pasar la noche. al día siguiente la visión se repitió varias veces durante el trayecto que separaba el hospital del centro de la ciudad, esa misma tarde dieron de alta a mi mamá y volvió a casa. Ahora esta aquí recuperándose y cada día regresa a su vida normal, ya sin los dolores que de vez en cuando la dejaban fuera de circulación.

Espero que no todo lo que vuela entre en esta superstición, en las ultimas semanas un espectáculo muy raro se repite con frecuencia durante los mediodías calurosos, tres aviones amarillos vuelan ordenados de derecha a izquierda, no se que quiera decir eso, espero que nada, que solo sea una practica de vuelo y no el anuncio de algo mayúsculo Bueno, ya les hable un poco de mi y de mis supersticiones, hace rato cerca de cincuenta pájaros pasaron volando de izquierda a derecha, tal vez eso quiera decir que el día de hoy muchos me van a comentar y me van a contar las cosas en las que creen.

26
feb

Misterios Bíblicos: Equivalencia económica actual de los denarios.

¡Hey usted señora! si usted, ¿porque insiste en llevar a su marido a misa? ¿acaso no sabe que si el no va no es porque no quiera o porque quiere llevarle la contra? entiendo perfectamente que hace años cuando eran novios, el la acompañaba puntualmente cada domingo, pero le aseguro que no lo hacía con un interés religioso ni por un afán de cambiar su vida, lo hacía, única y exclusivamente por el sentido de pertenencia que todos los hombres tienen cuando una mujer aun no es “suya”. Así es, aunque ahora me salga con esa cara, es necesario que usted entienda que si él la acompañaba todos los domingos, era solo para evitar estar pensando en que usted estaría con algún otro aprovechado, ademas las recompensas eran buenas ¿o no? no me va a decir que lejos de casa con el pretexto de haber ido a misa no se daba usted con el novio de entonces(mucho mejor persona que el esposo de ahora) una serie de besos y caricias que habrían terminado con la paciencia de su padre y tal vez con la vida de su futuro.

Pues bien, le voy a decir la razón por la que a su esposo no le gusta ir ahora al templo. Dígame ¿como se siente usted cuando la obligan a sentarse a ver un partido de fútbol? verdad que no entiende, ¿o que tal uno de americano? peor sacrificio ¿verdad? pues bien, lo que pasa es que su esposo no entiende las cosas que dicen cuando va a misa, no sabe como entender el evangelio, como hacer lo que el padre dice de aplicarlo a su vida y no lo entiende porque no hablan de nada conocido para él, tal vez algunas veces se hable de vino, pero aquel vino de los evangelios dista mucho de tener la calidad y la cantidad que tiene ahora el garrafon de tonayan de a cinco litros, que es lo que aproximadamente su esposo suele tomarse en una semana.

Ahora póngase a pensar en que ese señor que esta sentado a su lado y que de vez en cuando voltea a ver que diablos esta usted leyendo esta acostumbrado desde sus años de estudiante a relacionar el precio de las cosas con la cantidad de caguamas que sería capaz de comprar con el equivalente en pesos, es decir, no sabe el equivalente peso-dolar, pero todos los días esta más que pendiente de la equivalencia peso-caguama que conoce de memoria, ahora que si usted vive en la frontera seguro que su esposo también domina la equivalencia dolar-caguama pero eso no altera en nada el sentido de esta historia.

Por lo que le acabo de explicar ha de entender ahora que su esposo se pierde cada que en las sagradas escrituras alguien menciona monedas o denarios, porque si en aquella parábola los trabajadores recibieron cada uno un denario ¿cuantas caguamas pudieron comprar con ese dinero? verdad que ni usted lo sabe, es por eso que los evangelios son tan difíciles de entender siempre.

Yo se que usted esta muy informada de la equivalencia actual del denario en pesos, porque seguramente más de una vez ha traicionado, así que me haría un gran favor si me contestara una pregunta ¿a cuantas caguamas equivalen ahora los famosos treinta denarios? porque ahora que lo pienso, no sería mala idea conocer el volumen total de cerveza por el que vendería a un amigo

25
feb

Ojos Tapatios

¿Quien se acuerda de aquellos ojitos que miraban siempre al horizonte? esa historia que pareció quedar inconclusa y que sin embargo aquel que se atrevió a contarla pensó que sería la mejor idea darle al lector la oportunidad de ponerle el mejor final feliz que pudiera ocurrirsele. Muchas veces he recurrido a esa técnica, me encanta ocultar el final de las historias, quizás porque todo mundo queda más conforme cuando el final le agrada. ¿Cuantas veces hemos ido al cine y después de una gran película terminamos odiando el final porque no era lo que esperábamos? me paso por ejemplo con el orfanato, creo que a esa película le sobro un minuto de final, pero bueno, después de todo todos los personajes que habían encontrado su tesoro tenían derecho de pedir su deseo.

Por eso desde que empece con esa cosa extraña que se llama escribir he preferido guardarme mis finales para mi solo y me gusta darle a los lectores la oportunidad de quedar conformes, por eso, una de las reglas para leer al Manuelillo es nunca preguntar al final de una historia ¿Que pasó después? porque se corre el inminente peligro de recibir una mentada de madre o un regaño de parte de quien escribe esto, o peor aun, si me encuentran de malas corren el riesgo de que les cuente un final que no va a gustarles para nada, que los va a entristecer, a hacer enojar, no se arriesguen por favor.

Creo que me desvié del tema principal, que eran los ojitos tapatíos, Durante mucho tiempo me hice a mi mismo la pregunta odiosa de que paso después, trate de ir formando una respuesta que dejara satisfechos a todos, fui creando esa respuesta, porque han de saber que aquella historia era un caso de la vida real que le sucedió a un amigo tal como se menciona al principio. Pues bien, paso el tiempo y aquella respuesta se fue tornando dramática, odiosa como siempre, creo que aun ahora, muchos meses después la respuesta sigue siendo imprecisa, porque mi amigo y la joven dueña de los ojos que miraban el horizonte se hicieron muy buenos amigos, al grado de que él se enamoro de ella(bueno, se había enamorado desde el principio) y un día en una fiesta después de algo de alcohol le rompieron el corazón, pero nunca lo dijo, porque no es buena idea auto descartarse o salirse del plano por algunas frases escuchadas al calor del alcohol.

El destino siempre tan implacable se ha encargado de separar a los dos personajes de esta historia, ahora la chica de ojos lindos va a la escuela en las mañanas como siempre, espera el mismo camión a la misma hora que sucedió aquel…. como llamarlo? …. milagro aunque ahora mi amigo no lo hace, su vida ha dado un giro y tiene otras ocupaciones, así que solo el tiempo dirá si ellos dos se volverán a ver. Mi amigo confía en que si, el ultimo día que la vio, le dio un regalo, para que ella pudiera seguir pensando el de vez en cuando(si, como en la rola de Mikel Erentxun) Ahora bien, se que esta historia no tienen nada más romántico que ofrecernos y se que sería muy triste enterarnos de lo que paso después de estas lineas, así que por ahora me suplico a mi mismo no seguir mencionando a estos dos personajes y dejarlos seguir su vida en paz como si nada hubiera pasado y como si en verdad hubieran solo salido de mi imaginación.

18
feb

Recuerdo

Dejas de lado las herramientas e intentas convencerte de que lo que acabas de oír no es una más de las tantas alucinaciones que has tenido en el día después de estar tanto tiempo bajo el sol ardiente, tu padre y tu hermano han hecho lo mismo, han dejado de lado el trabajo para platicar un momento, tu hermano ha sido quien soltó la bomba sin querer, estaba hablando de una boda a la que lo habían invitado, acto seguido reveló los datos exactos de la novia excepto el nombre, dijo su dirección y el nombre de los padres, a ella no la conocía. Tu si la conocías, demasiado, cuando el te extiende la invitación le dices que no moviendo la cabeza y cuando pregunta porque te limitas a contestar con un simple “no tengo ganas de ir” ¿como podrías ahí en ese momento contar la historia que te ata a esa dirección, a ese nombre que tu hermano no sabe pero tu si. Das por terminada la cuestión y continuas haciendo hoyos en el suelo tratando de que la lagrima que se te ha escapado sin querer se confunda con el sudor, tal vez sea demasiado dolor para que te lo tragues solo, pero es demasiada historia para los demás, así que te limitas a recordar en tu cabeza todos los momentos que desembocaron en aquella lagrima involuntaria que al igual, sin querer se ha juntado con algunas otras que salieron de pronto.

Tenías en aquel entonces unos once años, como era tu costumbre estabas enamorado de una chica unos tres años mayor que tu, hermana de uno de tus mejores amigos, ibas como todos los veranos a un curso en la biblioteca publica, al final del curso como siempre decidiste participar en la obra de teatro, haciendo claro, el papel principal. La protagonista femenina era una niña de tu edad que iba al curso por las tardes, no fue amor a primera vista ni mucho menos, pero cuando conviviste con ella algún tiempo te diste cuenta de que ella era la niña que estaba hecha para ti. Pero se terminó la obra de teatro y cada quien se fue a su casa sin esperanza de volverse a ver. Tres años después en tu salón de tercero de secundaria apareció la niña, un poco cambiada, pero no por ello menos guapa, una sonrisa iluminó tu rostro y no duró mucho tiempo ahí porque antes del receso ya sabías que ella tenía novio y que llevaba con el dos años. Fue hasta el ultimo día de clases cuando al dejar el abrazo a ella para el final, te pegaste a su oído y le dijiste que llevabas años enamorado de ella. Tomo tu cara entre tus manos, seco la gota de agua que resbalaba en ella y con su pluma anotó en tu mano su numero de teléfono y se despidió pidiendo que le llamaras. Lo hablaron muchas veces, ella también había sentido aquella especie de magia cuando se vieron la primera vez, ella se había enamorado también de los poemas que escribías y de tu gusto por la lectura. Pero ella no dejaba a su novio, decía que también a él lo amaba por su forma de ser y que no se atrevía a dejarlo, durante algún tiempo te conformaste siendo el segundo en sus pensamientos, hasta que un día, armado de valor le pediste que te llamara cuando terminará con su novio.

Paso el tiempo sin que tuvieras noticias de ella, la olvidaste, creíste haber encontrado el amor de tu vida y justo cuando más feliz estabas, la llamada que habías dejado de esperar llegó una tarde de domingo y llegó acompañada de una cita para ese mismo día. Te hiciste un nudo con las palabras para explicarle que durante dos años habías esperado y que justo ahora las cosas ya no eran iguales, estabas enamorado y ella pareció entenderlo, se dio la vuelta y desapareció de tu vida.

Y no volvió a aparecer hasta el día en que ocultaste las lagrimas con el sudor y no pudiste sino desearle suerte porque al final de cuentas nadie había tenido la culpa, solo había sido cuestión de momentos y nunca hubo un momento en que sus vidas pudieran coincidir en la manera que los dos hubieran querido.