Archivar para 7/01/08

07
ene

Trabajos Indeseables: psicologo

Perdóneme que le hable de su madre y no de la mía señor psicólogo, ya se que le pague para hablar sobre mi, pero si usted supiera que aburrida es mi vida no me habría dejado entrar, o peor aun, desde el primer momento se hubiera usted puesto a hablar de usted, es más, le propongo un trato, ¿porque no se cambia de sillón y me cuenta algo? De modo que usted quería ser otra cosa, pero claro, el chisme no lo dejaba en paz, se interesaba demasiado por las cosas de los demás, pura morbosidad adolescente. No me diga que su mama no lo dejo estudiar filosofía, tenía razón, no cabe duda que era una santa, donde quiera que este debe sentirse orgullosa de que su hijo no fue marihuano y es un hombre de bien, que ayuda a los demás Y eso de ayudar se lo toma usted muy en serio, dicen que el dinero no da la felicidad, por eso usted se lo quita a los pacientes con esmero, sabe que aliviándolos de algunos billetes la felicidad va a estar mas cercana a ellos y una vez que la cartera este vacía después de unas cinco, digamos seis citas pues la sonrisa estará pronta en la cara de quien lo visita, porque todo mundo se cree aquello de que en la pobreza es uno más feliz, si no ¿de que sirvió la película de Pedro Infante, aquella de “un rincón cerca del cielo”? ¿como que no la ha visto? si la pasan a cada rato en la tele, ah ya se, lo que pasa es que usted se siente muy intelectual y no puede ver ese tipo de películas, ni modo, voy a tener que buscar otro ejemplo.

No se duerma, yo se que es cómodo ese sillón, pero escúcheme para que vea como se siente usted mal, ya se que esto esta mal, que usted al ser hoy el paciente debería estar hablando, pero yo soy el que esta pagando, así que tengo derecho de gastar mi saliva aquí, que no es la primer cosa que gasto, aunque eso si, me va a salir mucho más barata que la consulta. ¿Sabía usted que mi padre fue un borracho? no saque conclusiones, ya le dije que yo no soy el paciente y paciencia es lo menos que tengo cuando me interrumpen, así que no diga nada, mi confesión no importa para nada, no va a dejar las cosas en claro, estamos hablando de usted y no de mi, si, seguramente su padre que debe estar en el cielo nunca probó una sola gota de alcohol, ni siquiera en las gotitas homeopaticas, por eso usted salio tan abstemio, pero eso es un problema, es una verdadera lastima que usted no tome, con unas cuantas copitas se sentiría usted tan en confianza que me arrebataría la palabra y empezaría a hablar sobre sus traumas. No me diga que no tiene traumas, si hasta los sacerdotes cometen pecados y se confiesan con otro sacerdote ¿a poco usted no va al psicólogo? debe de ir mucho más seguido que yo, porque ha de saber que esta es la primera vez que yo vengo a un consultorio de estos y no lo hice para resolver mis problemas, sino para tratar de resolver los suyos, yo nunca he escuchado consejos, ni siquiera de mi madre y ya ve, no me va tan mal, tuve el dinero suficiente para venir a verlo y tengo aun ahorrado para venir y terminar su tratamiento, porque de mi parte no pienso cobrarle ni un solo peso, hasta le voy a pagar, ¿quien le resuelve la vida y ademas le paga? nadie, absolutamente nadie, solo yo que esta vez me he decidido a hacer una obra de caridad, si su madre me conociera, estaría orgullosa de mi, pero mucho mas orgullosa de usted, al fin y al cabo usted es el del prestigio, usted es el que se quemo las pestañas estudiando, el que sacrifico su vida por arruinar la de los demás.

Una disculpa desde aqui a mi tocayo Manuel Meza, no es personal amigo, es solo una serie de investigacion.